martes, 21 de abril de 2015

"Red House Painters I (Rollercoaster)": La casa roja llena de poesía...

No seré el primero ni el último en señalar un disco como algo "poético", "sublime" o cualquier apelativo referente a la excelencia en todos los sentidos. La poesía es un arte peculiar, igual que la música, y evidentemente cada cuál tiene sus reglas y delimitaciones materiales y estructurales.

Entonces ¿Por qué unir dos tipos de arte que tienen grandes diferencias en sus medios y quizás en sus fines? El hecho para mi no es casual, elegir ese titulo para este disco en realidad funcionaría para varios de la cosecha de la banda mencionada, Red House Painters, de escasisima difusión en Chile.

El disco a analizar no tiene un nombre en especial, pues en la caratula simplemente se titula "Red House Painters" que es el nombre de la banda, titulo que también maneja el siguiente disco de la banda. Algunos lo titulan Red House Painters I o bien, más popularmente, lo nombran "Rollercoaster" (debido a la imagen que aparece en la caratula y/o a la canción del mismo nombre que se encuentra en el disco). 

Ya en la primera escucha de la canción que abre el disco "Grace Cathedral Park", se escucha notoriamente un cambio, un giro musical que contrasta con los innumerables proyectos musicales existentes en el planeta. Es un sonido enigmático, oscuro, pero que no llega a ser opaco, sino por el contrario, se escucha con una claridad muy peculiar. La voz del guitarrista y rostro principal Mark Kozelek presta un tono suave y clarividente que impacta tanto por la letra como por su interpretación casi uniforme a lo largo de la canción, pero con un sentimiento muy ligado a la profundidad de lo que enuncia. Es notoria también la batería que si bien no presenta un despliegue técnico (en el sentido usual de la palabra, con ejecuciones rápidas y bien definidas) sí lo hace con maestría, pues seguir el ritmo de temas como el que ya mencionábamos o también en "Katy Song" entre otras canciones que componen este disco, no es para nada simple. Un ritmo sincopado con tiempos complejos y suaves otorgan mayor particularidad a la música de Red House Painters.

¿Pero que sería de todos estos elementos, sin la guitarra eléctrica que da el colorido al sonido? Pues efectivamente la guitarra eléctrica nos presenta pasajes altamente memorables, no tanto por sus riffs veloces o agresivos pero sí por su ejecución bien cuidada y por los arreglos peculiares, que, al igual que la batería, definen perfectamente la personalidad única de la banda: Puede transitar desde distorsiones graves y densas, hasta reverberaciones (ecos) cristalinas y uso amplio de efectos que dan tonos interesantes a lo que va haciendo el conjunto en su totalidad. Demás está decir el rol del bajo que también se preocupa de generar el ambiente a veces evocativo, a veces opresivo del disco.

Pero ¿Por qué poesía con música? De sobra se ha hablado en otros medios sobre la capacidad de Mark Kozelek para generar emociones con su música, ya sea por medio de las letras o sus composiciones. Pero es otra cosa a lo que quería llegar sino al resultado de un todo: La batería, el bajo, la voz, o lo que sea que suene en el disco, da la sensación de que estuvieras en otro lugar, otro momento. Pocos discos son capaces de generar eso en una persona y menos en millones que atestiguan como Red House Painters crearon discos únicos en su especie. Cuándo alguien me pide definir esta banda, yo trato de asimilarlo con la música barroca de Bach por ejemplo, que de por sí era bastante contraria a su tiempo, en fin, cuando las palabras sobran es porque precisamente sólo resta escuchar lo que ya se ha nombrado. Canciones como "Mistress", "Take me out" o "Rollercoaster" seguramente quedaran en la memoria de quienes lo escuchen. Sobran palabras, porque precisamente todo lo que hay que escuchar está en el disco.... Poesía y música para recordar.


lunes, 20 de abril de 2015

"Cuéntame una historia original..." Sobre la "originalidad" de las canciones u obras en la música PARTE II

La cuestión sobre la originalidad en el arte ya ha sido ampliamente discutida en filosofía y/o estética, y la verdad es que sería prácticamente imposible que una obra sea totalmente original en el sentido laxo del termino, pues siempre un movimiento u obra que aspira a ser "original" va a apelar consciente o inconscientemente a otro movimiento u obra(s) que le ha precedido. El concepto de "tabula rasa" no puede ser aplicado bajo ningún sentido en el arte.

Aclarando ese asunto, en la práctica, la totalidad de las canciones deben ser "copias" de algo que les ha precedido lo cuál me parece una tesis más acertada respecto de la ingenua "originalidad" que muchos ansiosamente buscan. Aunque bien podemos ver que existe más o menos originalidad en cuánto al "como" se mezclan los diversos elementos ya predispuestos por los artistas. Me explico:

Cuándo apareció el grunge, se alzó como un movimiento bastante novedoso para la época que rompería con la estética ochentera que uniformaba casi todas las radios de aquellos tiempos. El grunge podriamos definirlo como una mezcla entre rock pesado y estilos más dúctiles como el pop-rock o lo que ligeramente se entendía como "rock alternativo" que tendría su base en cambios estructurales en las canciones y en mezclas novedosas pero a la vez "bien intencionadas" respecto a su público (es decir, igualmente tenían un sentido popular y masivo). 

Lo "novedoso" u "original" del grunge era no tanto su apuesta revolucionaria como sí su propuesta de mezclar elementos que parecían disimiles y que a la larga no los eran (cómo sería el rock popular con el rock más pesado). La "originalidad" esta más en la forma en que disponemos elementos que ya se encuentran en la música y no tanto en la creación de algo absolutamente nuevo, que comience la música de "cero" (a esto le corresponde más los cambios a nivel de industria cultural, creo, pero eso es un tema que no tomaré precisamente en esta entrada).

En síntesis pienso que la originalidad radica en que tanto tomamos un elemento y lo transformamos en algo así como "otra cosa", otra percepción a partir de un elemento, pues así como el avance de la historia y la filosofía nos ha demostrado, ya no importa tanto el "que" sino más bien el "como"

Les dejo un par de vídeos que muestra un caso chileno de "cuasi plagio", en mi opinión. ¿Guiño o copia? juzguen ustedes mismos:






"Cuéntame una historia original..." Sobre la "originalidad" de las canciones u obras en la música

Seguramente más de alguna vez has escuchado un tema o canción parecido a otro, con ritmos marcados de igual manera, melodías y hasta voces muy similares. Puede ocurrir de forma sutil o bien de una manera descarada, donde la copia es casi idéntica a la original. 

En el arte es muy difícil demarcar la delgada linea entre la "inspiración" y la "copia", pues evidentemente es imposible desbancarnos de nuestras influencias pues muchas veces actúan de manera inconsciente en nosotros. Cuándo esto llega a asuntos legales se hace más técnico y exiguo aún ver que tan copia es tal canción de la "original", llegando tal discusión muchas veces a ser casi apocalíptica (en términos musicales claro está)

El problema de un arte tan "efímero" y poco "material" cómo la música es que la copia puede ser fácilmente encubierta por "adornos" que hacen de esa canción no una copia fidedigna, sino en cambio, algo así como un "tema basado en..."

Pero aun así la música no se encuentra totalmente absuelta del plagio y variados casos han surgido a raíz de este problema tan vilipendiado en el arte en general (el caso bullado más reciente fue el de una canción de Marvin Gaye "Got to give up" supuestamente copiado por Robin Thicke y Pharrell Williams en su tema "Blurred Lines")

Si bien este es un problema constante que aparece a lo largo de la música popular, los matices han cambiado conforme se va desarrollando la tecnología y se masifica la mezcla y remezcla de temas ya registrados, con el fin de hacer algo propio y "original" (como el caso de cierto tipo de música electrónica, hip-hop, trip-hop, etc.)

Evidentemente hay casos más extremos que otros, al menos en mi opinión hay casos de plagio derechamente, donde el ritmo, la base melódica y los coros son sospechosamente muy similares. Sin embargo pueden haber otros casos donde la guitarra puede ser muy parecida por ejemplo, pero lo que acompaña la canción ha cambiado parcial o totalmente, lo cuál presta algo de "originalidad". Lo cierto es que, también en mi opinión, la originalidad absoluta no existe.

 CONTINUA EN PARTE II...






viernes, 17 de abril de 2015

La masificación músical: ¿Evolución o Involución? PARTE III

Por otra parte la era digital obvia el tema de la calidad de audio, pues se centra más bien en la masificación y difusión. Es por ello que muchos no entienden como algunas personas todavía compran cd's o vinilo o se esmeran por buscar archivos flac o mp3 a 320 kbps. 

Si bien puede parecer un detalle, la apreciación de la música varía mucho en torno al soporte en que está inserto el archivo musical. Un vinilo no sonará igual a un cd, y un cd tampoco a un mp3, pero sea cuál sea tu preferencia, lo más "fidedigno" del trabajo de un artista siempre será aquel soporte que refleje mejor lo que se hizo en el estudio, y en eso el wav (Cd) triunfa por sobre el mp3 indudablemente.

Existe otro detalle más que ha cambiado en la era digital respecto de la era de las grabaciones"análogas", esto es la "mística" que puede generar en menor o mayor grado un artista.  A que voy con esa frase tan rara, pues que la búsqueda de un determinado cd se ha vuelto mucho más cómoda y, por que no decirlo, hasta mecánica, pues ahora sólo basta buscarlo por un programa peer to peer o cualquier página que permita descargar música. Se acabaron las visitas a las disquerias o a lugares lejanos al hogar donde probablemente encontrarías el artista que buscas. El mundo es tu hogar gracias a Internet, punto.

Para finalizar quisiera dar mi opinión más personal respecto de este hecho fundamental de los cambios acelerados que ha producido en la música la era digital. Si bien lo que nos ha otorgado la era digital no es "malo per se" debemos estar atentos a los cambios que esta produce, tanto en la música directamente como en nuestro comportamiento frente a ella. Todos estos avisos no son algo catastrófico ni mucho menos un momento de juicios enervados, pero tampoco podemos recibir todos estos cambios pasivamente. Hay muchas consecuencias dentro de la era digital e informática que producen cambios en nuestro diario vivir y muchas veces no son necesariamente de nuestro consentimiento o deseo.

Sólo es un llamado a estar atentos, no es algo de vida o muerte o algo así, pero si al menos somos conscientes de lo que pasa a nuestro alrededor, se puede comprender a futuro muchos fenómenos sociales que es conveniente denotar.

Les dejo este tema que justamente habla algo sobre ello, se llama "Song of Muzak" de la gran banda Porcupine Tree, con subtitulos para que entiendan más menos de que se trata, saludos :)


La masificación músical: ¿Evolución o Involución? PARTE II

Y lo que estoy diciendo se refleja fundamentalmente en cantidad pero no en calidad de escucha

De ninguna manera voy a decir que hoy en día no existe calidad de escucha porque tenemos más de un estilo de música que de otro, porque eso es particularmente subjetivo, y aun cuándo lo que diré a continuación de igual manera es también subjetivo, sí creo es más abordable y asequible que la excusa de que un estilo es mejor que otro.

Esta calidad, entonces, se refleja en la disposición que tenemos para realizar una escucha atenta a un disco o álbum, pues se puede observar incluso que la búsqueda de artista por disco es cada vez más escasa, y se descargan más bien canciones sueltas y no discos en sí. ¿Que tiene que ver esto con la calidad de escucha? Tendemos a generar opinión de un artista a partir de 3 o 5 canciones que podamos escuchar de aquél y no nos involucramos con su trabajo más allá de lo estrictamente necesario.

No estoy promoviendo el fanatismo a una banda (que nada tiene que ver con la escucha crítica y bien guiada) es más, aborrezco tales manifestaciones, pues ser "fan" de algo automáticamente un sujeto acrítico de lo que escuchas. Me interesa más bien el hecho de que la ligazón entre artista y su público es cada vez más debil, en cuanto ya no escuchamos una obra como un todo, sino más bien fragmentamos la obra en muchas partes y que incluso desechamos sin mas unas canciones en favor de otras por nuestra apreciación del momento, sin siquiera ver el contexto de la canción.

Una canción no es sólo un conjunto de sonidos, muchas canciones tienen un contexto determinado, una formula que sólo pudo ser llevado a cabo en ese momento, es por eso que el disco da un entorno para escuchar determinados temas, por ejemplo, sería un poco ridículo.

Por ejemplo: Escuchar On the run de Pink Floyd sin entender que ese tema es una pieza dentro de Dark side of the moon, un disco que de por si es altamente conceptual, probablemente no entenderíamos su valor. 

O bien para llevarlo al contexto latinoamericano, escuchar la Cantata de Santa María como piezas instrumentales aisladas sería un poco raro, por no decir descabellado, pues se supone que la Cantata es una pieza progresiva con una historia detrás (historia triste por cierto).

CONTINUA EN PARTE III...



La masificación músical: ¿Evolución o Involución?

Estamos en la era digital y la masificación músical es ya un hecho

Podemos escuchar canciones en nuestro celular, PC, notebook y en casi cualquier soporte tecnológico que pueda conectarse a Internet. Ya no es necesario andar con una pila de cassettes en la mochila, tampoco es necesario llevar un lapiz por si quieres adelantar o retroceder tu album rapidamente e incluso ni siquiera es necesario recorrer tiendas de música especializadas para encontrar a tu artista favorito o a alguna joyita.

El mp3 reemplazo a los archivos wav y ahora llevamos nuestra música a todos lados sin necesidad de comprar un cd que puede llegar a costar parte considerable de tu dinero. Ahora solo basta abrir un programa de descarga o bien suscribirte a alguna aplicación que permita estar en linea con las canciones que tu decidas escuchar. 

Sin ir más lejos, la era digital fue un gran salto para la música y sus consumidores, en el sentido de masificación y difusión de la misma.

Sin embargo existen una serie de detalles que pueden afectar la experiencia de escuchar música bajo esas reglas, en tanto sea una escucha atenta e interesada.

Por ejemplo he observado que la música se ha masificado hasta tal punto que está en todas partes y cuando digo TODAS partes es precisamente eso, ¡TODAS partes!: Música en los ascensores, en el teléfono (muchas veces como tono de espera), música en los bancos o en zonas públicas, etc.

No es que sea algo precisamente negativo, pero el hecho está en que la música se ha transformado no en un fin sino en un mero medio, e indudablemente esto afecta a los que desean tener experiencias particulares y únicas con dicho arte. Es como si tuviéramos una sobredosis de música todos los días, por ende este arte se ha vuelto un pasatiempo generalizado, que se difumina en cifras y en "escuchas" llenas de ruido de por medio y además de llegar a desvirtuarse para  ser un mero instrumento de otra cosa (Seguramente les ha pasado que odian la alarma de su celular o que no les gusta el tono de espera de ciertas compañías, pues la música no es solo escuchar es también situarse en algún lado o momento y después "escuchar")

Es por ello que podemos decir que la música se ha usado y se (ab)usa de tal manera que ni siquiera estamos ya atentos a lo que escuchamos. 

CONTINUA EN PARTE II...




miércoles, 15 de abril de 2015

Johnny Marr, The Messenger: Re-construirse como guitarrista suele ser un imperativo

A pesar de que no fui algo así como un "fan" acerrimo de The Smiths, sí conocí ampliamente la fructífera carrera de la banda y también aprecio y me agradan cada una de sus placas memorables. 

Suele pasar con guitarristas que participaron en bandas importantes, que desapegarse de lo que hicieron en el pasado para iniciar una carrera solista no es fácil. Johnny Marr no es un solista sin experiencia porque de hecho después de The Smiths probó suerte con muchas bandas con mayor o menor suerte (Modest Mouse, Johnny Marr & The Healers, The Cribs, etc.). 

Porque a riesgo de caer en una replica de lo hecho en el pasado, ser solista después de The Smiths para Johnny Marr no debió ser fácil. Buscar un estilo autónomo después de prácticamente inventar un estilo ya con The Smiths, debió ser una tarea titanica. 

Pero después de escuchar The Messenger, ciertas dudas se despejaron...

Johny Marr efectivamente supo reinventarse con este disco, mezclando su ya característico estilo guitarristico con melodías y estruendos que recuerdan bastante a Sonic Youth y/o Dinosaur Jr. Muchos acordes abiertos y riffs de guitarras ácidos y bien logrados, sin lugar a dudas The Messenger es una delicia de disco, no sólo por la composición sino además por la producción bien cuidada de cada sonido. 

La primera canción "The Right Thing Right" cumple bien su función de introducción, sin aspavientos Johnny Marr ya se escucha diferente con este tema a lo que hizo con The Smiths. Enfocado en la distorsión y en la fuerza vocal (no así un despliegue fenomenal de virtuosismo en la voz, pero sin lugar a dudas con fuerza), Marr canaliza sus habilidades para transmitir un sentimiento de rabia y liberación al mismo tiempo. 

"I Want the Heartbeat" es una propuesta más rockera aun, más movida y con un riff que recuerda mucho a Sonic Youth en algunos momentos. Es una canción interesante y desenfrenada que invita a vivir el conjunto de los instrumentos con intensidad.

Luego sigue "European Me"que a mi parecer funcionaría perfecto como single, ya que aúna el recorrido de Johnny Marr tanto en su pasado como The Smiths como también en su renovada forma de tocar. El tema es potente y se enfoca tanto en una linea melódica bien definida como a la vez en las distorsiones y arreglos que hacen de "European Me" un tema bastante memorable.

El cuarto tema "Upstarts"es el verdadero single promocional del disco, canción que a mi parecer no llama mucho la atención. No es un tema malo pero el conjunto de las otras canciones hacen que "Upstarts" no brille tanto como si lo hacen otros elementos del disco. Es un tema bastante rítmico, con arreglos peculiares de guitarra que juegan con riffs que se entrelazan bastante bien pero como dije al menos para mi, no representa un punto muy fuerte dentro de lo que es "The Messenger".

"Lockdown" comienza fuerte, promete y cumple, es una canción que mezcla reverberaciones con distorsión, combinación que si se ejecuta bien suele ser bastante sorprendente. "Lockdown" en efecto es un buen tema que sacude tu cabeza. Luego viene la canción que da el nombre al disco "The Messenger" así como "European me" combina las distintas técnicas de Marr en la guitarra y proyecta una atmosfera opresiva y a la vez intensa. Es un excelente tema que llama la atención de por si por los riffs de guitarra y el conjunto de teclados, batería y voz. Es el umbral que da paso a la segunda parte del disco.

"Generate! Generate!" es un tema bastante fuerte y potente, movido como "I Want the Heartbeat" y envolvente como "Lockdown", es otro tema interesante para mover la pata. "Say Demesne"  es otro tema que deja contento a quienes esperaban un sonido renovado y fresco, bien noventero y oscuro, personalmente es un tema que me gusta mucho y va creciendo en intensidad conforme pasan los segundos de la canción.

Los siguientes dos temas "Sun and Moon" y "The Crack Up" hacen un buen dúo como canciones de paso, son temas bastante ácidos, con un alto grado de experimentación. Son canciones que invitan a disfrutar por el despliegue técnico más que por su melodía agradable o por arreglos reconocibles. Mientras que el siguiente"New Town Velocity" es un tema mucho más dulce que contrasta con los dos anteriores. De sonidos brillantes y bastante agradables y memorables, una hermosa canción sin lugar a dudas.

El cierre del disco se llama "Word Starts Attack", un tema más punk y rabioso donde si no cabeceaste algo con los temas anteriores seguramente aquí si lo harás. Es un tema justamente para eso, para descargar energías contenidas por medio de guitarras fuertes y melodías desgarradoras.

En síntesis "The Messenger" es un disco altamente recomendable para escuchar, seas un fan de The Smiths o no. Sin lugar a dudas no es un disco que deje indiferente a nadie y quizás puedas considerarlo como una joyita que puedas atesorar, un buen disco, fin.